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Trabajar en proyectos de video para grandes empresas puede ser complicado por muchos motivos, tanto para los equipos de marketing como para los productores de video.

Para empezar, suele haber mucha gente involucrada. Mucha gente revisando, mucha gente dando feedback… y a menudo con puntos de vista muy distintos. En algunos casos, esto ayuda a mejorar el resultado final. Pero en otros, ocurre justo lo contrario. El video acaba convirtiéndose en una especie de monstruo de Frankenstein que no termina de convencer a nadie, pero que es lo “suficientemente bueno” como para ser aprobado.

En las interminables cadenas de emails o hilos de Slack es habitual estar en copia con ocho o diez personas más: el CMO, el Brand Marketing Manager, el Product Marketing Manager, el Chief Product Officer, personas del equipo comercial o de ventas, perfiles técnicos relacionados con el producto o servicio, y otros stakeholders.

Algunos tendrán más poder de decisión que otros, y muchas veces las personas que están en lo más alto de la pirámide de decisión ni siquiera participan en esas conversaciones. Ven el vídeo cuando ya está muy avanzado, una vez que las decisiones importantes ya se han tomado… y entonces quieren cambiar cosas.

Navegar por este entorno no es sencillo. Cada empresa y cada proyecto son distintos, así que no existen recetas mágicas. Aun así, es fundamental intentar identificar quién tiene voz en el proyecto y en qué momento va a intervenir, aunque esto no sea siempre posible y esté fuera de tu control.

Algo que sí marca una gran diferencia es contar con un interlocutor claro por parte del cliente. Normalmente alguien del equipo de marketing que recopile todo el feedback, lo procese y centralice la comunicación contigo.

Antes de empezar el proyecto, esta persona debe tener muy claro cómo funciona el proceso de producción: las distintas fases, qué materiales necesitan aprobación para pasar a la siguiente etapa y que revisar elementos que ya han sido aprobados puede suponer un coste adicional.

También es importante entender cómo trabaja esa persona y cuál es la mejor forma de comunicaros. Por ejemplo, puedes enviar una versión del video junto con un email largo y detallado explicando el contexto… y aun así habrá quien vaya directamente al video sin leer nada. Ocurre. Y luego responde algo que no tiene nada que ver con lo que estabas preguntando.

Encontrar un método de comunicación con el que ambos os sintáis cómodos es clave.

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Otro factor importante son los plazos. En los últimos años, los tiempos en marketing y comunicación se han acortado, y muchas necesidades de video surgen de forma inesperada y requieren entregas rápidas. Si eres flexible y conoces bien el negocio del cliente, esto no tiene por qué ser negativo. Pero es fundamental que el cliente entienda que la comunicación debe ser fluida y ágil, y que una vez algo está aprobado, no hay marcha atrás.

Curiosamente, los plazos largos no garantizan que todo vaya más rodado. Marketers, Product Managers y otros stakeholders son personas muy ocupadas. Muchísimo. Priorizan en función de la urgencia y, si el deadline parece lejano, el proyecto suele quedarse en segundo plano. El plazo se acerca, la producción ni siquiera ha empezado y, de repente, todo son prisas.

Avanzar proyectos con plazos largos (o sin plazo definido) tampoco es sencillo.

Alinear a todas las personas en la misma dirección es igualmente fundamental para que las expectativas se cumplan. El Marketing Manager puede tener muy clara la idea de producción, mientras que el Product Officer imagina algo completamente distinto. Antes de empezar, es imprescindible que la propuesta creativa esté aprobada y que todas las personas con poder de decisión tengan una idea clara de cómo será la producción final. Parece obvio, pero no siempre es tan sencillo y la comunicación a veces falla.

Y por último: cumple lo que prometes. Si marcas un calendario, respétalo, al menos en la parte que depende de ti. Mantén al cliente informado y, si algo se va a retrasar, comunícalo cuanto antes. La confianza se construye con coherencia, y la confianza es lo que te convierte en un proveedor verdaderamente indispensable.

¿Tienes algún proyecto en mente?